¿Sabes cómo conducir si te encuentras placas de hielo en la calzada?

conducir placas hieloEl invierno es la estación del año menos favorable para los conductores. La lluvia, el frío, la nieve, la niebla... son muchos los fenómenos atmosféricos que inciden directamente en la conducción y que, en algunos casos, pueden llegar a suponer un serio peligro para los automovilistas. Uno de los fenómenos a los que no se presta la atención debida es el hielo, un fenómeno que tiene, incluso, su propia señal de peligro.

¿Has visto en la carretera una señal de peligro con un copo de nieve? Esta señal, que en verano nos puede parecer que tiene cierta gracia, en invierno no la tiene. No en vano, nos está advirtiendo de que vamos a entrar en una zona donde existe la posibilidad de encontrarnos con nieve o hielo en la calzada.

Los días despejados de invierno, en los que las temperaturas tardan en recuperarse hasta bien entrada la mañana y que, una vez puesto el sol, caen drásticamente, también tienen su peligro para los conductores. Y es que, este tiempo favorece la aparición de placas de hielo con las que los neumáticos del vehículo pierden adherencia. 

Es dificil diferenciar en la carretera las placas de hielo. Sin embargo, hay ciertos síntomas que nos pueden advertir que se ha podido forma hielo en la vía. Uno de esos factores es la temperatura. Hay coches con sistemas que ya lo advierten cuando notan que se alcanzan los tres grados. Por debajo de esa temperatura es fácil que haya placas de hielo por eso debemos extremar la precaución.

Hielo: el peligro invisible

La adherencia sobre el hielo es mucho más crítica que sobre la nieve. Por eso, conviene prestar atención a las zonas donde es más habitual, como lugares de sombra (umbrías), resguardos orientados al norte, puentes sobre ríos, puertos de montaña... Además, si ha nevado y la nieve se derrite, el agua que se desliza por el asfalto en las zonas peraltadas puede helarse al caer la noche.

¿Cómo actuar entonces frente al hielo? Cuando la temperatura exterior baje a tres grados centígrados mantente alerta y desconfía: podría haber placas de hielo aunque la temperatura esté por encima de 0º. En caso de pisar una placa, suelta suavemente el acelerador y gira despacio el volante. Y si tienes que frenar, házlo también con suavidad (salvo que lleves ABS) para no bloquear las ruedas.

Consejos para conducir con placas de hielo

En cualquier caso, y por regla general conviene que sigas algunos consejos que te ayudarán a superar de forma favorable cualquier tramo de carretera en el que se hayan formado placas de hielo. En este sentido, los dos primeros consejos son conduce con suavidad y aumenta la distancia de seguridad.

Con las heladas se incrementa considerablemente la distancia de frenado, por lo que los vehículos deben aumentar la distancia de seguridad entre ellos para tener tiempo de reacción ante cualquier situación. Además, los movimientos bruscos son los principales enemigos del hielo. Estará bien reducir la velocidad antes de llegar a la zona congelada y no mover el volante ni pisar freno o acelerador buscando que el coche, simplemente, se deslice sobre la placa.

Del mismo modo, presta atención al uso de los frenos. Los golpes bruscos nos harán resbalar. Lo más recomendable es apostar por la delicadeza con el volante para mantener, en todo momento, el control sobre el coche. Asimismo, acelera muy despacio. Recuerda que, sobre el hielo, los neumáticos tardan más en adherirse a la calzada y, si se pisa el acelerador rápidamente, estos pieden patinar, lo que nos hará perder el control del vehículo.

También es importante que utilices marchas largas. Como en el caso anterior, con las marchas cortas las ruedas giran más bruscamente y es más fácil patinar y salirse de la vía. No obstante, esto no significa que debas alcanzar el límite de velocidad: ir un poco más despacio será mucho más seguro. Cuanta más prisa tengas por atravesar las zonas de heladas, más en peligro te pondrás.

Por otra parte, si hay nieve en la calzada, evita las rodaduras de otros vehículos. Ten en cuenta que, sobre carreteras nevadas, las rodaduras de coches que hayan pasado bastante tiempo antes que tú serán muy proclives a producir placas de hielo.

Y si derrapamos, mantén la calma. Conviene evitar movimientos de volante, frenazos o acelerones que no harán sino agravar la situación. Si notamos que el coche se desliza ligeramente, ten calma: normalmente recuperará su estabilidad una vez los neumáticos vuelvan a agarrarse a la carretera y podrás hacerte de nuevo con el control total de la marcha. Las placas de hielo no tienen por qué ser gigantes.

Por último, prepara tu coche para el invierno, con especial atención a los neumáticos (los de invierno ofrecen mejor adherencia en esta época). Además de comprobar que frenos, amortiguadores, refrigerante, escobillas limpiaparabrisas funcionan correctamente, verifica que las cubiertas de tu coche están en buen estado y si no, sustituyelas por pares (eje delantero y trasero). Comprueba igualmente su presión regularmente.

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