¿Sabes qué averías puedes provocar en tu coche si no tienes cuidado con los bordillos?

Es difícil imaginar una población sin aceras ni bordillos, pero ese elemento tan útil del entorno urbano puede darnos muchos quebraderos de cabeza, especialmente si no somos cuidadosos cuando conducimos.

Golpearlos, subirnos sobre ellos... Algunas (malas) prácticas pueden provocar daños e incluso averías en ciertos elementos de nuestro vehículo.

Las consecuencias de los bordillazos

Deteriorar el neumático. El mero hecho de apoyar el neumático con el bordillo, sin que nos subamos en él, ya está dañando el flanco del neumático. Esos daños a la larga pueden traducirse en reventones, pinchazos... por una pérdida de la consistencia del neumático que facilita la formación de grietas, abombamientos...

Por su parte, subirte a un bordillo también puede producir daños en nuestros neumáticos. Un golpe puede crear fracturas en la banda de rodadura, o incluso facilitar la aparición de cortes y bultos que aumentan el riesgo de sufrir un reventón.

El problema es que a menudo estos daños no serán evidentes en el momento, y pueden evidenciarse horas, días, o incluso meses más tarde, con un reventón en marcha o, al menos, la pérdida de presión progresiva del neumático.

De este modo, no dejes nunca el coche aparcado de forma que el neumático apoye en el extremo del bordillo, puesto que estaremos forzando aún más su estructura con el peso de nuestro coche mientras repose en esa posición, y aumentando la posibilidad de que aparezcan bultos que dañen gravemente el neumático.

Dañar los amortiguadores. Un amortiguador puede soportar sin problemas subir o rozar un bordillo, sin sufrir daños. Sin embargo, si somos poco cuidadosos y el golpe contra el bordillo es violento, los daños que podemos producir en el sistema pueden llegar a ser importantes, e incluir roturas en muelles y daños en los amortiguadores.

Perder el ajuste del paralelo de las ruedas. Un buen alineado es fundamental para tu coche, pues un mal alineado, una mala geometría de los neumáticos, compromete la estabilidad de tu coche, conlleva que este se desvíe indebidamente hacia un lado o que tenga dificultades para mantenerse en línea recta, y puede hacer que nuestros neumáticos se desgasten irregular y prematuramente.

De este modo, los golpes violentos en el tren delantero, por ejemplo, al superar baches pronunciados sin cuidado, o golpear los bordillos al aparcar, o al intentar subirnos a la acera, pueden comprometer el ajuste del paralelo.

Perder el equilibrado de los neumáticos. El interior de las llantas esconden unas pequeñas placas de metal, que están colocadas ahí para que llanta y neumático trabajen al unísono y que el reparto de las masas sea el adecuado.

Así, estos contrapesos de plomo contribuyen a mejorar el equilibrio del conjunto llanta-neumático y, por lo tanto, a mitigar las vibraciones que se transmiten a la dirección, el volante, y en general a nuestro coche.

Aunque estas placas de plomo han sido diseñadas para resistir en su posición, superar baches a gran velocidad, circular por pistas sin pavimentar, o golpear o subirnos a los bordillos pueden provocar su desprendimiento y con ello la aparición de vibraciones, así como un desgaste desigual y prematuro de la banda de rodadura del neumático.

Dañar los bajos de tu coche. Los bajos de nuestro coche están desprotegidos ante los bordillos, pues podemos encontrarlos con alturas muy diferentes. Si conducimos deportivos, o coches muy bajos, hemos de tener precaución con este aspecto. Asimismo, si conducimos coches un poco más altos, o incluso con diseño SUV, no hemos descuidar el hecho de que las defensas puedan tocar el bordillo. 

Es preferible dejar el coche un poco separado del bordillo que tocar en los bajos. Aparcar marcha atrás ayuda, y mucho, puesto que las protecciones del parachoques y los bajos suelen estar más alejadas del asfalto en esa zona.

Por último, un fuerte bordillazo puede dañar las llantas de tu coche y llegar a deformarlas y hacer que el neumático pierda presión. Y aunque no tan grave, acercar la llanta demasiado al bordillo al aparcar puede provocar arañazos que deterioren su acabado.

En definitiva, lo más aconsejable es mantenernos alejados de los bordillos. Y si no queda más remedio que subirnos a ellos, la forma más segura para evitar daños en la llanta es hacerlo en diagonal. Y, por supuesto, realizar la maniobra con cuidado (comprobando que nuestra altura al suelo es suficiente para que no dañemos los bajos) y a muy baja velocidad.

Si eres cuidadoso y evitas los bordillos, te ahorrarás disgustos y también averías.Y, recuerda, si tienes algún problema con tu coche, tus Talleres de Confianza estamos para ayudarte: confía a los profesionales de los talleres asociados a Asetra.