Cinco motivos por los que revolucionar tu coche de vez en cuando es una buena idea

Practicar una conducción eficiente, por regla general, es una buena idea, tanto para tu seguridad en carretera como para ahorrar combustible o alargar la vida útil de algunos elementos de tu coche

De hecho, en nuestro blog has podido leer en más de una ocasión algunos útiles consejos para practicar una conducción eficiente.

Frenar de manera paulatina, evitar acelerones bruscos, llevar la presión adecuada en los neumáticos, circular a no más de 110 km/h, o revolucionar el coche lo menos posible... son algunos de ellos.

¿Conducir a bajas revoluciones?

Sin embargo, no siempre es positivo conducir a bajas revoluciones. Un motor de gasolina no debería girar (salvo en primera y en segunda) a menos de 1.500 revoluciones por minuto.

Con los diésel la cifra baja un poco, y muchos de ellos van bien en torno a las 1.300 revoluciones por minuto. Algunos, incluso, funcionan correctamente a menos vueltas.

Teniendo en cuenta esto, si circulas a una velocidad constante, y puedes ir en marchas largas y poco revolucionado (a unas 2.000 rpm, por ejemplo) porque la inercia hace parte del trabajo y no estás forzando el motor, entonces sí conduces de forma eficiente.

Por el contrario, en otras circunstancias (en ciudad o subiendo un puerto), la cosa cambia. Si aceleras un poco y el coche no responde, sino que vibra o da pequeños tirones, es que vas en una marcha demasiado larga para la velocidad que llevas y estás haciendo sufrir al motor.

Cinco momentos para revolucionar el coche

De este modo, no conviene circular con el motor poco revolucionado de forma habitual, especialmente en los motores diésel, más propensos a generar mayor suciedad en la combustión. Por eso, debemos aprovechar algunas circunstancias para revolucionar el coche de forma puntual, lo que nos servirá también para eliminar el exceso de carbonilla:

En autopista o autovía. Si circulamos habitualmente por ciudad, conviene de vez en cuando hacer un recorrido de 15 o 20 minutos con el coche revolucionado en carretera. No hace falta quemar rueda ni hacer carreras, pero sí exigir un poco más al motor para que la suciedad no acabe con él.

Adelantamientos. Bajando una marcha y subiendo el cuentarrevoluciones, adelantaremos más rápido (y con más seguridad) y, de paso, limpiaremos el motor.

Subiendo o bajando una pendiente pronunciada. Si en una pendiente el coche es incapaz de mantener la velocidad por mucho que llevemos el pedal en el suelo, no queda más remedio que reducir y subirlo de revoluciones. Evitaremos ahogar el motor y servirá para regenerar el filtro antipartículas.

Asimismo, conviene bajar un puerto o pendiente en marchas cortas. Aparte de eliminar la suciedad, este uso del freno motor nos servirá para preservar las pastillas de frenos. Ppr cierto, olvídate de bajar en punto muerto: gastas más combustible y comprometes tu seguridad.

Las averías por abusar de las bajas revoluciones

Estas son algunas de las principales averías que puedes provocar en tu coche por no revolucionar lo suficiente el motor de tu coche:

Problemas en la junta de la culata.

Circular con el motor en marchas largas y el pedal del acelerador pisado al máximo aumenta la temperatura en la cámara de combustión, lo cual puede hacer que la junta de la culta falle. Incluso, es posible que llegue a deformarse y haya que sustituirla.

Problemas por un desgaste prematuro de los cilindros.

También, a pocas revoluciones y con el pedal casi en el suelo, el pistón deja de subir y bajar recto y roza en las paredes del cilindro.

Problemas en la válvula EGR.

Esta válvula, encargada de la recirculación de gases, se va obstruyendo de carbonilla si se conduce siempre a un régimen de vueltas muy bajo.

Problemas en el turbo.

Ese mismo exceso de carbonilla puede llegar a agarrotar los mecanismos del turbo y obligarnos a limpiarlos.

Problemas en el filtro antipartículas.

De nuevo, el exceso de hollín tapona el filtro FAP que se llena de partículas, lo que provoca un mayor número de regeneraciones activas  (limpiezas automáticas del filtro). Esto aumenta el consumo de combustible, que, además, acaba bajando por el cárter y mezclándose con el aceite. En resumen, el filtro empezará a fallar y será necesario limpiarlo o cambiarlo en el taller.

Así que, recuerda: practicar una conducción eficiente es buena idea pero hazlo con cabeza. De este modo, en lo posible, permite esa limpieza que realiza el motor cuando alcanza su temperatura óptima de servicio.

De igual forma, realiza un buen mantenimiento de tu vehículo para un correcto funcionamiento de todos sus componentes. Y para llevarlo a cabo, ponte en manos de los profesionales de tus Talleres de Confianza.