Los básicos a revisar en tu coche para pasar el invierno sin problemas

Acabamos de estrenar el invierno y en nuestro armario ya hemos hecho sitio a la ropa que nos pondremos cuando más apriete el frío. Este buen (e imprescindible) hábito lo repetimos todos los años, pero ¿hacemos lo mismo con nuestro coche?

No todos los conductores son conscientes de la importancia de tener el coche a punto ante las condiciones meteorológicas adversas que trae consigo el invierno. O, si lo saben, dan por hecho que su vehículo se encuentra en condiciones óptimas, pero eso sólo puede afirmarse tras una revisión en un Taller de Confianza.

¿Cómo afecta el frío a tu coche?

Y es que el frío y las precipitaciones hacen que las condiciones de conducción no sean las mismas que en épocas de buen tiempo.

Con el frío, las piezas de goma pierden elasticidad, por lo que las correas de distribución y servicio pueden verse afectadas; la batería pierde capacidad para suministrar corriente; en los motores diésel, los calentadores pueden no tener un funcionamiento adecuado, etc. Es decir, el frío y las heladas afectan al estado de conservación de los elementos que componen el vehículo.

Respecto a la lluvia, no es lo mismo conducir sobre un asfalto mojado que seco. Aquí, el buen estado de los neumáticos, de las pastillas de freno o de las escobillas es determinante para mantener la seguridad.

Por ello, la iniciativa ‘Elige calidad, elige confianza’ (ECEC), alerta de la importancia de que ‘no nos pille el temporal’ desprevenidos. La solución, una revisión a tiempo. Y en este sentido, recuerda la importancia de llevar a cabo revisiones y mantenimientos adecuados sobre el vehículo en esta época del año.

Los elementos que más sufren en invierno

Batería

Como ya te hemos contado, la batería es un elemento tan importante para el vehículo como foco de averías. Y es que tanto el calor como el frío provocan que se descargue, por ello conviene analizar su estado en el taller, como mínimo, al tercer año de vida. De su buen estado depende el correcto funcionamiento de todos los componentes electrónicos (sistemas de abordo, control de tracción, estabilidad, dirección, ABS…), así como de los componentes eléctricos (faros, alarma, GPS, radio…). Para determinar el estado de la batería hay que prestar atención al tiempo de arranque y al ruido.

Suspensión

Una suspensión en buen estado proporciona un mejor comportamiento del vehículo, una mayor estabilidad y una adecuada capacidad de detención, de modo que la revisión de los amortiguadores debe hacerse cada 30.000 km. Un incorrecto mantenimiento aumenta la distancia de frenado hasta un 35%, provoca la pérdida del control de la dirección, aumenta las posibilidades de sufrir aquaplaning y aumenta el desgaste del resto de las piezas (rótulas, soportes, neumáticos…), por lo que se recomienda cambiarlos por completo o por ejes (de dos en dos) entre los 65.000 y los 90.000 km.

Frenos

Los discos de freno hay que revisarlos cada 20.000 km y antes de largos desplazamientos, atendiendo al estado de los discos, el espesor y la superficie de frenado. Al cambiarlos, se deben cambiar también las pastillas y los latiguillos, y hacerlo por ejes, para asegurar una frenada equilibrada que garantice la estabilidad del vehículo. Por su parte, las pastillas de freno han de tener un grosor mínimo de 2 mm, y el líquido de frenos hay que cambiarlo, bien cada dos años, bien entre los 40.000 y los 60.000 km.

En los frenos de tambor, el disco debe sustituirse cuando esté deformado, con ranuras profundas o cuando su diámetro interno esté cercano al máximo indicado por el fabricante. Al hacerlo, habría que cambiar todos los elementos que sufren desgaste: cilindros de ruedas, zapatas, tensor automático, muelles y seguros.

Filtros y aceite

El buen estado de los filtros es importante para que los fluidos que entran en el motor lo hagan completamente limpios. El filtro del aceite suele cambiarse cada dos años, y el de combustible, cada uno o dos años. Para el cambio del aceite, lo más conveniente es seguir las recomendaciones del fabricante, siendo lo habitual que deba hacerse entre los 5.000 y los 30.000 km. Asimismo, se recomienda atender a la calidad de los filtros para una mayor protección del motor.

Limpiaparabrisas

Las escobillas son un elemento clave del limpiaparabrisas, por lo que hace falta vigilar que no dejen rastros de agua o marcas sobre el parabrisas, así como que no hagan ruido. Conviene cambiarlas cada año, coincidiendo con el otoño, así como utilizar un líquido lavalunas homologado.

Y, por supuesto, no olvides ni el líquido refrigerante ni los neumáticos (recuerda las ventajas de los neumáticos de invierno en los meses de más frío)  Ahora que ya estamos en invierno no dejes nada a la improvisación y revisa el estado de tu coche.

Y para llevar el mejor cuidado de tu vehículo, los profesionales de tus Talleres de Confianza estamos para ayudarte ¡Encuentra tu taller asociado a Asetra!