Cómo conducir con nieve o hielo si no tienes más remedio que coger el coche

La tormenta Filomena nos ha recordado algo tan evidente como obviado (o menospreciado) por algunos conductores: conducir con nieve y hielo es algo realmente complicado.

La histórica nevada caída en gran parte de España, y con especial incidencia en Madrid, no sólo nos ha ofrecido hermosas e insólitas estampas. También ha traído consigo numerosos inconvenientes como que numerosos conductores quedaran atrapados en un buen número de vías el pasado viernes 8.

Y es que las M-30, M-40 o M-50 vieron cómo miles de automovilistas se vieron sorprendidos por la nieve y, en muchos casos, tuvieron que pasar horas hasta que pudieron ser rescatados, viéndose obligados a dejar abandonados sus vehículos...

Consejos para conducir sobre hielo o nieve

Mientras la recomendación de las autoridades sigue siendo la de evitar los desplazamientos, y más con coche, si por el motivo que sea te vieras obligad@ a ponerte al volante en estas circunstancias en las que la nieve deja paso al hielo, es importante que conozcas algunos consejos para reducir cualquier riesgo en carretera.

Si no llevas neumáticos de invierno, no olvides las cadenas

Los neumáticos mixtos o de verano van perdiendo capacidad de agarre con el frío a partir de los 7ºC, efecto que se agrava si están desgastados. Conducir con hielo o nieve siempre es complicado y en ocasiones imposible (y prohibido) si no llevamos cadenas o, en su defecto, neumáticos de invierno. Asegúrate de que las llevas (y de que sabes ponerlas en caso necesario).

Observa la carretera

Durante la noche los termómetros caen por debajo de los 0ºC, así que es importante prestar especial atención a la carretera. Esta semana se esperan en Madrid temperaturas de hasta 13 grados bajo cero, de forma que este es uno de los aspectos más relevantes para conducir con seguridad. Hay que tener cuidado con las zonas situadas bajo puentes y áreas sombrías porque es donde mayor probabilidad de hielo existe. Si el asfalto está brillante, ¡mucho cuidado!

Lleva las luces encendidas

Las luces diurnas, obligatorias en los vehículos fabricados desde 2012, mejoran considerablemente la visibilidad y, por lo tanto, hacen que la conducción sea mucho más segura. Si tu coche es más antiguo y no las monta, enciende las luces de posición aunque el día esté soleado y mantenlas encendidas durante todo el trayecto. Ahora bien, es esencial regular las luces ya que si hay nieve o hielo en la carretera pueden crear una especie de parábola luminosa y deslumbrar al resto de conductores.

Utiliza marchas largas

Como resulta lógico, al conducir con nieve y hielo hay que reducir la velocidad. Pero lo que muchos conductores no saben es que se debe circular con la marcha más larga posible para así no perder adherencia al traccionar. Por lo tanto, si puedes ir en quinta en vez de en cuarta, mucho mejor. Ahora bien, a la hora de bajar un puerto de montaña hay que hacer justo lo contrario: poner una marcha más corta para que así el motor retenga el coche. ¿Y al arrancar? Con nieve o hielo, mejor hacerlo en segunda mejor que en primera.

Aumenta la distancia de seguridad

Por supuesto, hay que aumentar la distancia de seguridad ya que el vehículo necesita más espacio para frenar. En condiciones de nieve y hielo el vehículo no frena con la misma precisión y rapidez, así que es importante que la distancia de seguridad sea mayor para poder reaccionar ante cualquier situación de peligro o imprevisto. Adelantar está totalmente desaconsejado, así como realizar giros bruscos porque los neumáticos pueden perder agarre.

Cuidado si pierdes el control del eje trasero

Se denomina sobreviraje a cuando el conductor pierde el control del eje trasero de su vehículo, de forma que éste se desliza. Si no se puede evitar, hay que saber cómo actuar. Lo primero es levantar el pie del acelerador y del freno, y girar el volante en la misma dirección en la que se está desplazando el eje trasero. Si aún así el coche continúa virando sin control, lo que hay que hacer es pisar el pedal del freno para reducir la velocidad de trayectoria y que los daños en caso de colisión sean menores.

Pisa el freno suavemente

En ningún caso hay que pisar el pedal del freno con brusquedad, sino de forma suave. De lo contrario, los neumáticos podrían bloquearse y empezar a patinar sobre la carretera. Otro consejo práctico a tener en cuenta es el de frenar con las ruedas rectas porque así las probabilidades de perder el control del vehículo se reducen notablemente.

¿Y qué hago si me quedo atrapado?

A pesar de todas las precauciones, puede suceder que el vehículo se quede atrapado por la nieve. Lo primero y más importante es ser previsor antes de emprender el viaje: no olvides llevar agua, alimentos, linterna, el móvil totalmente cargado (y cargador por si nos quedamos sin batería) y ropa de abrigo.

Además, es esencial llevar el depósito lleno de combustible porque así, en caso de retención, es posible mantener el vehículo en marcha y la calefacción encendida.

Y si el temporal de nieve te pilla en carretera, el mejor consejo es el de permanecer en el interior del vehículo y esperar la ayuda de los servicios de emergencias. Estos consejos, junto con un buen mantenimiento de tu vehículo te evitará contratiempos y disgustos al volante ¿Necesitas la ayuda de un profesional? ¡Encuentra tu Taller de Confianza!