¿Sabes cuáles son los factores que más estropean la pintura (y la carrocería) de tu coche?

La pintura del coche cumple una importante función que va más allá de darle vistosidad a la carrocería de nuestro vehículo…

Sea de la tonalidad que sea, la pintura es la capa que protege la carrocería de los efectos perjudiciales del exterior. Al actuar como barrera de protección, evita que factores como la humedad, el frío, el calor, los rayos ultravioletas, y otros como piedras, grava, e incluso el polvo, la arena, el polen…

Así, todos estos factores pueden hacer que la pintura no sólo pierda intensidad de color, sino que, al perder su función protectora, se acabe generando óxido y aparezca la corrosión en la carrocería.

Protección para la carrocería

De esta forma, al igual que otros elementos del coche, la pintura y la carrocería de nuestro vehículo necesitan cuidados y que estemos atentos a roces, abolladuras y otros desperfectos para subsanarlos antes de que el óxido y la humedad penetren en la carrocería y provoquen más daños, que mermen la función protectora del habitáculo.

En este sentido, un lavado periódico (a mano es lo más recomendable), aplicar cera un par de veces al año y reparar los posibles daños producidos en la carrocería nos ayudarán a mantener en mejor estado nuestro vehículo y con un mejor aspecto durante más tiempo.

Los peores enemigos de la pintura del coche

Para mantener la pintura impoluta hay que prestar atención, en especial, a una serie de factores que son los que provocan mayores consecuencias negativas en la pintura de un vehículo…

Las precipitaciones

Lluvia con barro, agua, nieve... Es importante proteger el coche de estos factores con lo que, siempre que podamos, evitemos dejar el coche a la intemperie. Y si esto no es posible, aplicar un lavado periódico.

El sol

Los rayos ultravioleta (no sólo en verano) degradan la pintura. Asimismo, los cambios bruscos de temperatura son muy dañinos. Además del consejo anterior de aparcar a cubierto, conviene, por ejemplo, no rociar el coche con agua fría si la pintura lleva mucho tiempo al sol o, viceversa, con agua caliente si la temperatura exterior es muy baja.

La sal de la carretera… y el salitre del mar

La sal no es especialmente saludable para el cuerpo humano y tampoco lo es para la pintura de tu coche. Tan habitual en invierno para deshacer el hielo y la nieve de la carretera, la sal corroe la pintura. Por eso, hay que limpiarla periódicamente en invierno y más si frecuentamos zonas con nieve o con bajas temperaturas.

Excrementos de pájaros

Estas sustancias son muy corrosivas y la mejor manera de evitar el daño en la pintura es no aparcar el coche debajo de árboles u optar por un garaje. También hay que saber quitarlas con cuidado y siempre lo antes posible.

Las hojas y las resinas de los árboles

También vía aérea llegan otros dos enemigos procedentes de los árboles. De ahí la recomendación de evitar en lo posible aparcar debajo de ellos, a pesar de los beneficios de su sombra. Y es que ambos ‘agentes’ son también muy dañinos para la pintura del coche, por lo que es importante retirarlas de la carrocería lo antes posible y siempre con mucho cuidado.

El alquitrán de la carretera

¿Has circulado por una carretera recién asfaltada? Aunque en los últimos tiempos esta imagen no es tan habitual como solía, lo cierto es que si circulamos por un tramo de carretera recién asfaltado, veremos cómo los bajos de nuestro coche se verán afectados por una película negra y viscosa que no sólo afeará la pintura. También tendrá un impacto negativo en sus propiedades protectoras.

Más enemigos de la pintura de tu coche

Todos estos factores son, probablemente, los más dañinos para la pintura de tu coche. Por eso, dejar que se queden sobre la carrocería propiciará manchas difíciles de eliminar, e incluso pueden favorecer que aparezca la corrosión.

No obstante, todos los anteriores no son los únicos enemigos de la pintura de tu coche. Y es que, además de los mencionados al principio, por ejemplo, los rodillos de los túneles de lavado, en ocasiones y dependiendo de su estado, también pueden arañar la pintura.

Por último, evita manipular productos corrosivos como el líquido de frenos, que puedan depositarse en la pintura (y la carrocería) pues pueden dañarlas gravemente.

Consejos básicos

El primero y fundamental: limpia tu coche periódicamente (también por dentro). Además de cuidar la salud de la pintura y otros materiales de tu coche también evitarás multas ¿sabías que te pueden sancionar por llevar el coche demasiado sucio?

Eso sí, lávalo sólo en los lugares permitidos pues hacerlo en la vía pública también está prohibido y acarrea multas. La mejor opción es optar por el lavado manual, utilizando siempre productos de limpieza adecuados: champús específicos y paños de microfibra como elementos básicos, así como emplear abundante agua (tibia a ser posible).

No en vano, los productos inadecuados o usar poca agua en el lavado también pueden provocar daños (en ocasiones, graves) a la pintura y la carrocería de tu coche.

Así que ya sabes, evita en lo posible que la carrocería de tu coche se deteriore. Y si ya es tarde y necesitas un profesional para su reparación, acude a tus talleres de confianza especialistas en chapa y pintura, sus profesionales se encargarán de devolverle su estado original.