No subestimes el poder de tus sentidos: así te ayudan a detectar averías en tu coche

Realizar un buen mantenimiento es necesario para circular con seguridad pero también lo es para ahorrarnos averías 'sorpresa'.

Y es que los problemas mecánicos en nuestro coche suelen llegar en el momento más inesperado, porque la mayoría de los automovilistas tiende a esperar a que algo deje de funcionar para arreglarlo.

Tus sentidos y posibles fallos en tu coche

Sin embargo, nuestro vehículo, en muchas ocasiones nos ofrece 'pistas' o indicadores (como, por ejemplo, el color del humo del escape) que permiten no solo comprobar, sin necesidad de herramientas, el estado de diferentes elementos del vehículo sino también detectar a tiempo problemas futuros.

Y esas 'pistas' nos llegan a través de nuestros sentidos. Así nos ayudan cuatro de ellos a detectar posibles averías en nuestro coche.

Detectar averías con la vista

Manchas en el suelo. Es importante comprobar si el coche deja manchas en el suelo cuando está aparcado. En condiciones normales, el vehículo puede dejar restos de agua como resultado de la condensación del aire acondicionado y no pasa nada. Sin embargo, en función del color del líquido, la mancha nos podría estar alertando de una posible avería.

  • Si el tono es más bien dorado o marrón (o incluso negro), con una textura viscosa, es probable que esté perdiendo aceite.

  • Si el color es amarillo, rojo, azul o verde (es más llamativo y desprende un olor fuerte) es posible que se trate de una fuga de líquido refrigerante.

  • Si la mancha es de color morado podría tratarse del líquido de la dirección asistida, mientras que si tiene un tono más rojizo puede ser de la transmisión. Tampoco deberían haber manchas de gasolina o diésel.

En cualquiera de estos casos, lo mejor será que te acerques a tu Taller de Confianza y que sus profesionales revisen dicha anomalía para descubrir su origen y evitar males mayores.

Líquidos. Una vez hayas revisado los bajos, con el coche en frío, deberás abrir el capó y comprobar dos elementos que pueden servirte de indicadores de averías. El primero de ellos, es el refrigerante: si hay presencia de suciedad en este líquido puede indicar un problema mayor que, a la larga, puede causar un sobrecalentamiento en el motor y costosas reparaciones.

Por otro lado, si detectas restos de espuma en el tapón del aceite, aunque puede deberse a varias causas, es posible que tenga que ver con algún problema en la junta de culata, cuya reparación no es precisamente barata.

Humos. Los humos de escape pueden tener fundamentalmente cuatro colores ‘anormales': blanco, gris, azulado y negro. Todos ellos, como te contábamos en este post, pueden indicar una avería u otra. Nuestro consejo es que, ante la más mínima duda, acudas a un profesional.

Detectar averías con el olfato

El olfato también te ayudará a descubrir posibles averías. Si detectas un olor intenso a gasolina o gasóleo (y no estamos cerca de una gasolinera) podría ser el resultado de una fuga de combustible.

Otra situación que puede darse es la de oler a gas quemado en el interior del habitáculo. Este olor es una señal de que puede haber una fuga en el colector de escape, la pieza que se encarga de llevar hacia el exterior de nuestro coche los gases de combustión. En ambos caso el paso por el taller es urgente.

Detectar averías con el oído

En ocasiones, basta con escuchar atentamente a tu coche para saber a qué problema nos enfrentamos. De hecho, descubrir el problema mecánico de nuestro vehículo atendiendo a los sonidos atípicos nos puede evitar males mayores, como terminar con el coche averiado en carretera.

Si escuchas un traqueteo en el tubo de escape suele ser un problema menor, como un agujero en el sistema de escape.

Mientras, si el ruido se parece más a un montón de piedras sacudidas dentro de una lata, entonces es muy probable que tengas el catalizador averiado.

Por otro lado, si escuchas silbidos bajo el capó, seguramente el nivel de refrigerante es muy bajo o el sistema tiene alguna fuga. Si el sonido va acompañado de vapor o de olor perceptible, entonces el problema es aún más evidente.

Por último, si en lugar de un silbido, se trata de un chirrido (bajo el capó) seguramente debas sustituir la correa de distribución. Su reemplazo es sencillo, pero si se rompe en marcha, nos enfrentaríamos a una situación peligrosa. También escucharemos un ruido metálico si lo que se rompe es la correa (o la polea) del alternador.

Detectar averías con el tacto

Generalmente, si realizamos un buen mantenimiento a nuestro vehículo y no forzamos al cambiar de marchas, la caja de cambios tendrá una vida útil prolongada.

No obstante, si notamos que nos cuesta engranar alguna marcha, saltan una vez engranadas o el sistema hace ruido al intentar meterlas, lo mejor será que visites tu Taller de Confianza.

Un mantenimiento periódico permite circular con seguridad y mantener el vehículo en buen estado. Sin embargo, las averías ocurren. Y para evitarlas confía en tus Talleres de Confianza: estamos para ayudarte. Pon en manos de los profesionales de los talleres asociados a Asetra el cuidado de tu vehículo.