¡Cuidado con los baches! Las averías que puede sufrir tu coche por su culpa

¿Sabías que uno de cada diez kilómetros presenta un estado muy deficiente, incompatible con una movilidad segura y verde? Así lo constata el último informe sobre 'Necesidades de Inversión en Conservación',de la Asociación Española de la Carretera (AEC).

Este estudio, desarrollado por la AEC en el segundo semestre de 2019 y que afecta tanto a las vías competencia del Estado como a las que gestionan Comunidades Autónomas y Diputaciones Forales, revela cómo la falta de conservación está haciendo mella en las infraestructuras viarias españolas.

En concreto y para la red dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, entre 2009 y 2019 los recursos destinados a conservación y seguridad vial se han visto mermados en un 76%.

Uno de los efectos más llamativos de este deficiente estado de conservación son los numerosos baches presentes en toda la red viaria. Unos baches que están involucrados en la aparición de muchos de los daños que sufren los vehículos al circular.

Las averías que pueden provocar los baches

Aunque algunos de esos perjuicios son visibles de forma inmediata, otros pueden tardar un tiempo en aparecer. En este sentido, la marca especialista en productos de suspensión y dirección MOOG aclara qué tipo de daños pueden provocar los baches y cómo actuar ante anomalías en el funcionamiento del vehículo.

Daños en las neumáticos

Cuando se trata de baches, la parte más vulnerable del coche son los neumáticos. Entre los problemas más comunes que pueden provocar, están los bultos en la pared lateral, que suceden cuando el impacto con el bache separa el revestimiento del neumático de su pared lateral, permitiendo que se filtre aire en la carcasa del neumático y creando una burbuja que podría reventar en cualquier momento.

También puede separarse la banda de rodadura cuando, al impactar con el borde duro de un bache, el neumático es comprimido contra la rueda y se raja el caucho. Además, el neumático puede sufrir un pinchazo, o tener un desgaste desigual si el bache afecta a la alineación e incluso las llantas pueden abollarse si son de aluminio.

En cuanto a los neumáticos, la marca recomienda estar atento a un desgaste desigual y, si se aprecia cualquier otro daño visible, proceder a su sustitución tan pronto como se pueda.

Aparte de evitar a toda costa pasar por encima de un bache, la forma más fácil de evitar daños por bache es asegurarse de que los neumáticos estén correctamente hinchados.

Daños en las llantas

Las llantas son también vulnerables al daño por culpa de los baches, que pueden provocar que se tuerzan, agrieten o fisuren, lo que evitará que la llanta forme un sello hermético con el neumático.

Además, una llanta deformada no rodará con fluidez. Cabe mencionar que no siempre es fácil ver si la llanta está agrietada, ya que las grietas pueden ser muy pequeñas, encontrarse en uno de los radios o estar cubiertas por polvo de frenado y suciedad de la carretera.

Otro potencial problema puede aparecer si se golpea el borde de un bache, algo que puede sacudir el sistema de dirección y causar una mala alineación. A menudo, los automovilistas sólo se percatan de este daño cuando su coche bascula hacia un lado, o cuando la dirección no responde como solía hacerlo.

En relación a esto, la marca indica que unas llantas con fisuras o grietas tienen potencial para convertirse en un problema grave, así que lo mejor es reemplazarlas sin dilación. Y si un golpe ha provocado la pérdida del equilibrado o la alineación, acude rápidamente al taller para que las comprueben y, si es el caso, corrijan el fallo.

Averías en la dirección y la suspensión

La suspensión suaviza los baches de la carretera, pero un impacto repentino puede desencadenar una serie de problemas. Ese impacto se desplaza a través de los neumáticos hasta los componentes del sistema de dirección y suspensión (amortiguadores, muelles, rótulas de dirección, brazos de suspensión, etc.) y los problemas pueden deberse a un fuerte impacto o bien al desgaste producido por pequeños golpes repetidos miles de veces.

Entre las señales que indican que hay un problema en la suspensión figuran: el coche bascula hacia un lado; sensación de pérdida de control del vehículo; desgaste desigual de los neumáticos; o vibraciones y sonidos inusuales.

La mayoría de los problemas vinculados a estos sistemas de los vehículos pueden solucionarse reemplazando la parte gastada o dañada.Y puesto que el daño en ambos sistemas pueden poner en riesgo la seguridad de los ocupantes del coche, siempre será aconsejable una revisión rápida ante la menor percepción de que algo no funciona bien.

Daños y averías en chasis, carrocería y escape

Los coches de baja altura se manejan mejor, pero son más sensibles a los baches. Entre los daños visuales que sufren estos coches se encuentran las rayaduras en parachoques y en faldones laterales, mientras que los daños más serios se producen por rayaduras a lo largo del chasis, las cuales provocan óxido y fugas o agujeros en tubos de escape, silenciadores y/o catalizadores.

Si los tubos de escape se dañan, se generará mucho ruido y posiblemente una pérdida de potencia. También es muy probable que el escape desprenda más emisiones, incluso que lleguen humos de escape en el interior del vehículo.

Ante el menor atisbo de problemas con el sistema de escape, es recomendable arreglarlo cuanto antes, por los riesgos a la salud y al medio ambiente que la avería podría generar. También deberían analizarse y repararse las fugas procedentes del chasis, así como cualquier daño en la carrocería potencialmente peligroso.

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