¿Cuánto hace que no revisas los neumáticos? 5 reglas básicas para mantenerlos en forma

Los neumáticos son fundamentales para la seguridad activa del vehículo, ya que son el único punto de contacto con el asfalto. Por ello, es vital que revises regularmente su estado, para comprobar que no sufren un desgaste excesivo o que mantienen la presión adecuada.

Ser previsores nos permitirá conducir de forma segura y, lo más importante, evitar desafortunados contratiempos como pinchar un neumático, quedarnos tirados en la carretera o, lo que es peor, sufrir un accidente.

La importancia de los neumáticos

Aunque los neumáticos sean uno de los elementos más importantes que componen tu vehículo, paradójicamente, su papel está infravalorado por la mayoría de los conductores. De hecho, se calcula que aproximadamente 1,5 millones de vehículos circulan en España con algún tipo de anomalía en los neumáticos.

Este dato viene a reforzar las conclusiones de un reciente estudio que señala que casi la mitad de los conductores españoles (un 46%) reconoce no darle la suficiente importancia al estado de sus neumáticos.

A pesar de merecer todo nuestro cuidado y atención, los neumáticos son los grandes olvidados del mantenimiento. Así, aunque deben ser sustituidos periódicamente, sin embargo, ya sea sea por dejadez, desconocimiento o por intentar ahorrar unos euros, con frecuencia muchos conductores alargan su sustitución, tal y como recuerdan desde Confortauto Hankook Masters.

5 reglas básicas para mantener los neumáticos en forma

De este modo, y para garantizar nuestra seguridad en carretera es de suma importancia revisar su estado periódicamente y llevar a cabo unas sencillas comprobaciones para detectar de manera precoz posibles fallos en ellos. Además, seguir estas pautas nos ayudará a mantener sus prestaciones y calidad durante toda su vida útil.

1. Comprobar la presión de los neumáticos

La presión es uno de los factores clave que afecta en el desgaste y envejecimiento prematuro de los neumáticos. Una presión excesiva provocará un mayor desgaste por la parte central del neumático, además de reducir la superficie de contacto con el asfalto y por consiguiente reducir también el agarre.

Los mismo ocurre si tenemos una presión demasiado baja, lo cual provocará un desgaste irregular (esta vez por la parte externa del neumático) y reducirá la superficie de contacto. Se recomienda revisar la presión (y mantener la recomendada por el fabricante) por lo menos una vez al mes, y siempre antes de un viaje largo. Circular con la presión adecuada además de contribuir a nuestra seguridad, reducirá el riesgo de dañarlos, y nos ayudará a ahorrar combustible.

2. Vigilar la profundidad de la banda de rodadura y desgaste del dibujo

Hay que tener en cuenta que un neumático desgastado por debajo del límite legal, deja de cumplir su función y pone en peligro nuestra seguridad y la de los demás, ya que el agarre disminuye y aumenta la distancia de frenado, multiplicando el riesgo de sufrir patinazos o el temido aquaplaning.

Para garantizar el máximo agarre y tracción, la profundidad del dibujo de los neumáticos no debe ser inferior a 1,6 mm (límite legal establecido), siendo aconsejable su cambio cuando la profundidad del dibujo sea inferior a 3 milímetros.

En este sentido, cabe recordar que circular con unos neumáticos por debajo del límite legal, conlleva una sanción de 200 €, e incluso la inmovilización del vehículo si se verifica que el desgaste del neumático es “grave”.

3. Examinar si hay daños en la goma

No es extraño encontrarse neumáticos con bultos en sus laterales fruto de un golpe contra el bordillo, o pequeños cortes y roces, así como grietas causadas por el paso del tiempo y el uso. Todo esto supone tener que pasar por el taller y cambiar la rueda. Y no sólo una sino también su pareja del mismo eje, ya que corremos el peligro de sufrir un reventón en plena marcha.

4. Comprobar la alineación

Si al circular con nuestro vehículo este no mantiene una trayectoria estable (se va a la derecha o izquierda cuando soltamos el volante por unos segundos) o bien se produce una vibración del volante, probablemente la alineación de los neumáticos no sea la correcta, siendo aconsejable acudir a un taller profesional para su revisión.

Unos neumáticos mal alineados impiden un correcto agarre al firme, por tanto, su funcionamiento será deficiente. De ahí la importancia de que las 4 ruedas estén siempre en consonancia.

5. Vigilar las válvulas y los tapones de los neumáticos

Las válvulas son las responsables de mantener la hermeticidad de los neumáticos al contener la presión de aire en la unión del neumático con la llanta, por tanto, son un componente fundamental. Estos pequeños elementos sufren un esfuerzo muy severo durante su vida. Ante la duda de mala estanquidad de la válvula, ésta se debe cambiar completamente.

Ten presente que es mejor y más barato cambiar una válvula que un neumático que se queda sin presión por culpa de ésta. Y no nos olvidemos del tapón de la válvula, ya que la protege del polvo y la suciedad, ayudándonos a prolongar la vida útil del neumático.

Revisa periódicamente tus neumáticos. Esto te permitirá comprobar su presión, estado, posibles daños o si ha perdido algún tapón. Y si necesitas ayuda profesional, confía en tus Talleres de Confianza: trabajamos desde siempre para ofrecerte el servicio honesto y de calidad que exiges a un taller.