Los síntomas que demuestran que necesitas revisar (o cambiar) los frenos de tu coche

No son necesarios muchos conocimientos de mecánica para saber que los frenos, uno de los componentes más importantes de seguridad de los vehículos, deben estar siempre en buen estado...

El sistema de frenado es, junto a amortiguadores y neumáticos,uno de los ejes fundamentales de nuestra seguridad en carretera (por ello se les conoce como el 'Triángulo de seguridad' de los vehículos).

Por tanto, es muy importante que estén en buenas condiciones, sometiéndolos a un mantenimiento periódico que las asegure. Pero ¿cuándo hay que cambiar las pastillas o los discos de freno?

El desgaste de los componentes del sistema de frenos

Los fabricantes no establecen, como sí hacen con otros componentes de los vehículos, unos intervalos fijos de sustitución para los elementos que forman el sistema de frenos de tu coche. Así, los plazos son variables y van a depender de diferentes factores.

Síntomas de desgaste

No obstante, hay algunos síntomas que delatan su desgaste. De este modo, si al pisar el pedal se nota un recorrido anormalmente más largo; o si aparecen vibraciones o ruidos o chirridos; o si notamos un 'tacto' diferente al habitual, nuestro coche nos está avisando de que el sistema de frenos ya no actúa correctamente y que ha llegado el momento de pasar por el taller para una revisión.

Desgaste de pastillas y discos

A la hora de evaluar el desgaste de las pastillas, basta observar a través de la abertura de las pinzas de freno el testigo que marca en la propia pastilla su límite de desgaste. Y si no sabemos o podemos hacerlo, el nivel del líquido de frenos (cuyo depósito está a la vista en motor) también sirve de indicativo. Si el nivel ha descendido hasta la marca del mínimo, las pastillas están llegando al final de su vida.

En cuanto a los discos, es más difícil comprobar a simple vista su desgaste, pero sentir vibraciones al frenar o notar marcas o rebordes al tacto en la superficie del disco si pasamos un dedo son ilustrativos de su deterioro.

No obstante, muchos coches modernos disponen en su instrumentación de testigos de aviso de desgaste y del nivel de líquido de los frenos. Y se encienden cuando empieza a ser necesario revisarlos, aconsejando una visita a Tu Taller de Confianza.

Cómo cuidar los frenos de tu coche

El estilo de conducción puede retrasar (o adelantar) bastante la sustitución de los elementos de desgaste del conjunto de frenos (pastillas, discos, forros, tambores, líquido, bomba…). Así, lo mejor es adoptar una conducción suave, sin fuertes aceleraciones y frenazos, también llamada eficiente, que ahorrará no solamente combustible sino además neumáticos y frenos.

A la hora de frenar, es mejor pisar con decisión el pedal al principio y soltarlo progresivamente de menos a más que mantenerlo mucho tiempo pisado. Es una técnica de conducción deportiva que hace más eficaz la frenada, además de evitar el desgaste y el sobrecalentamiento del sistema de frenos.

Y también hay que aprovechar siempre que se pueda el conocido como freno motor, reduciendo la velocidad engranando una marcha inferior, por ejemplo al bajar un puerto, preservando los frenos para cuando haga falta detener el vehículo y alargando así la vida de sus componentes.

Cuándo sustituir pastillas y discos de freno

Aunque el desgaste de los frenos dependede sus propias especificaciones, del tipo de conducción y de las características del vehículo (peso, potencia), las pastillas de freno habitualmente suelen durar entre 30.000 y 45.000 kilómetros,

Por su parte, los discos soportan generalmente dos veces más que las pastillas, por lo que conviene sustituirlos entre los 70.000 y los 90.000 kilómetros, dependiendo también de factores como las condiciones de uso (urbana, autopista, montaña, pistas sin asfaltar…).

Sea como sea, lo recomendable es montar sólo dos juegos de pastillas en cada juego de discos de freno, si queremos frenadas seguras y que las pastillas no se consuman en unos pocos miles de kilómetros. Dicho de otra forma, podemos cambiar una vez las pastilas sin sustituir los discos, antes de volver a cambiar pastillas y discos al mismo tiempo.

El único componente del sistema de frenos que sí tiene un intervalo fijo de sustitución es el líquido de frenos, que debe ser reemplazado cada dos años o 40.000 km (lo que antes suceda), con el objetivo de evitar que su degradación acabe afectando a la frenada y, por tanto, a nuestra seguridad.

¿Y qué pasa con los frenos de tambor?

Los frenos de tambor, que fueron desapareciendo de los vehículos, quedando sólo para el ruedas traseras y únicamente en los modelos más pequeños y económicos, han experimentado un nuevo impulso, especialmente, con los vehículos eléctricos.

Estos frenos, al igual que los de disco, avisan de que algo va mal si notamos un excesivo recorrido del pedal: será un síntoma inequívoco del desgaste de sus forros. Otro indicio de desgaste es tirar de la palanca del freno de mano y notar un recorrido mayor al habitual.

A diferencia de pastillas y discos, que se pueden revisar con facilidad a simple vista gracias a su testigo, en los tambores hay que desmontarlos para observar su estado, por lo que, a la más mínima duda, consulta con tu mecánico de confianza.

Recuerda: la seguridad de los vehículos y sus ocupantes depende, en gran parte, del correcto funcionamiento de los frenos, así que no pongas su cuidado en manos de cualquiera. Confía en los profesionales de los talleres de Asetra el mantenimiento o reparación de tu vehículo. Tus Talleres de Confianza trabajamos desde siempre para ofrecerte el servicio honesto y de calidad que demandas.