Coches con cambio automático: consejos de uso para una conducción segura

Los cambios automáticos, hasta no hace mucho tiempo, tenían una presencia casi residual en el parque de turismos en España. En cambio, hoy son, en muchos modelos, la norma...

Los conductores españoles mostramos durante décadas una manifiesta animadversión o rechazo al cambio automático en los vehículos. Se puede decir que, en nuestro país, prácticamente no había coches con un cambio que no fuera manual.

Sin embargo, las continuas mejoras en las cajas automáticas (en directa relación con la necesidad de los fabricantes de hacer coches cada vez menos contaminantes) ha provocado un vuelco a la situación de modo que podemos encontrar en el mercado, incluso, modelos que sólo se ofrecen con cambio automático. Es más, muchos fabricantes han mostrado con más o menos claridad su intención de fabricar sólo coches automáticos de aquí a pocos años.

Este cambio (nunca mejor dicho) en los hábitos de conducción conllevan también algunos riesgos como se ha podido ver recientemente en un fatal accidente ocurrido a la puerta de un colegio en Madrid (también sucedió otro en Barcelona de características similares) en los que la falta de costumbre a la hora de conducir coches automáticos provocaron una desgracia.

Así es el cambio automático

De este modo, conviene recordar las diferencia entre ambos tipos de cambios. Para empezar, es importante saber que las cajas de cambio automáticas no llevan embrague por lo que suben y bajan marchas sin necesidad de que el conductor intervenga salvo pisando el freno o el acelerador.

La palanca de cambios automática cuenta generalmente con 4 posiciones básicas: Drive o Directa (D), que sirve para avanzar en el sentido de la circulación, Reverse o marcha atrás (R), Neutral o punto muerto (N) y Parking (P). Por razones de seguridad, algunos modelos obligan al conductor a activar la posición P pulsando un botón y a pisar el pedal del freno para pasar de la P a una posición de movimiento.

Además de estas cuatro, hay modelos que añaden la posición M (Manual). La llevan modelos con cambio secuencial y hace referencia al modo manual que equipan esas cajas de cambio automáticas. También puede representarse con una S (por Secuencial). En este modo, el conductor cambia de marcha con movimientos en la palanca de cambios o en las levas tras el volante marcadas como "+" o "-".

De igual forma, algunas cajas automáticas incorporan el modo B de freno (Brake) o modo L de marcha corta (low). Ambos son iguales, pero difieren según el fabricante. Este modo permite seleccionar sólo las marchas más cortas (1ª y 2ª) para ganar en revoluciones y no en velocidad (por ejemplo, para subir cuestas). También permite utilizar el freno motor para bajar pendientes.

Cambio automático: ventajas e inconvenientes

Ventajas

Los cambios automáticos modernos funcionan de manera mucho más rápida y suave que antes, sin dar tirones. Además, ya no hacen que el coche consuma tanto combustible (en algunos casos incluso consumen menos que la versión manual equivalente).

Otras ventajas son la comodidad y la seguridad, pues como el conductor no tiene que cambiar de marcha, puede estar más pendiente de conducir y de todo aquello que ocurre a su alrededor, de forma que se consigue circular con mayor seguridad.

Asimismo, este tipo de transmisión es muy recomendable para personas que suelen realizar recorridos urbanos o se encuentran habitualmente con atascos.

Inconvenientes

La principal desventaja que presenta el cambio automático es su mayor precio en comparación a las versiones con cambio manual. Esta diferencia suele apreciarse más en el caso de modelos pequeños.

De igual forma, la necesidad de mantenimiento es mayor debido al mayor número y complejidad de componentes; y también por ser algo más costoso.

El RACE además indica que en el caso de vehículos con transmisiones automáticas sin cambio secuencial, también se ven perjudicados los frenos ya que estos coches no pueden utilizar el freno motor.

Consejos de conducción de un coche con cambio automático

En primer lugar es imprescindible un proceso de adaptación. Un coche automático solo tiene dos pedales: el del freno, a la izquierda; y el del acelerador, a la derecha.

Al no tener pedal de embrague, las personas que no estén acostumbradas, al principio, pueden sentirse desubicadas y pueden llegar a confundir pedales y, en lugar de frenar, pisar el acelerador.

Para evitarlo, debemos intentar no utilizar el pie izquierdo y dejarlo quieto. La movilidad debe centrarse en el pie derecho, que tiene que estar situado entre el pedal del acelerador y el freno.

Una vez que nos hemos familiarizado con los pedales y la palanca de cambios es importante tener en cuenta algunas recomendaciones que recoge el RACE:

❶ El paso de la posición P a D o de D a R sólo se puede realizar en parado.

❷ Si necesitas que tu coche automático sea remolcado, apaga el motor y situa la palanca en posición N. Si lo mueves con la palanca en otra posición, corres el riesgo de que la transmisión sufra daños importantes.

❸ Si has parado o estacionado el coche, activa primero el freno de mano y, posteriormente, pasa la palanca del cambio a la posición P. Esto también sirve para aparcar en pendiente. Si no lo haces así, y primero activas la posición P del cambio, estás descargando mucho peso sobre la transmisión y puede sufrir daños.

❹ El cambio automático utiliza un fluido específico para una buena lubricación. Respeta los intervalos de mantenimiento para evitar averías innecesarias.

❺ Si vas a lavar el coche en un túnel de lavado, pon la palanca de cambio en posición N sin apagar el motor, de manera que el coche pueda moverse por los raíles del túnel.

❻ Cómo bajar un puerto con un coche automático. En la medida de lo posible, haz que sea el freno motor el que retenga el coche. Si tienes la opción Sport (S) utilízala, si puedes usar el modo secuencial recurre a él para controlar mejor las revoluciones del coche. Si vas en el modo D, puede que sientas que el coche se embala o va ‘más suelto’. En ese caso, ve a una velocidad reducida tocando poco a poco el freno para controlar el vehículo.

Eso sí, los coches manuales y automáticos tienen en común la necesidad de un mantenimiento periódico. Y para llevarlo a cabo, confía en los profesionales de los talleres de Asetra, los de tus Talleres de Confianza ¡Encuentra el tuyo!