Consejos para que tus viajes de esta Semana Santa sean seguros, eficientes y económicos

Tras dos años con limitaciones en los desplazamientos por el covid-19, la Semana Santa de 2022 marca un regreso a cierta “normalidad” y las carreteras vuelven a llenarse de vehículos en estas fechas.

Si bien el riesgo de la pandemia ha disminuido, el contexto, con unos precios de la energía y los combustibles en máximos históricos, sigue siendo complejo. Por ello, los expertos de Bridgestone quieren dar algunas recomendaciones para que estos desplazamientos sean lo más eficientes, económicos y seguros posible.

Antes de salir de viaje

En los días previos a salir de viaje, es aconsejable hacer una revisión del vehículo que evite sustos e imprevistos en la carretera y, en muchos casos, gastos indeseados por averías que se podían haber prevenido.

Es recomendable echar un vistazo bajo el capó para comprobar los niveles de aceite, líquidos refrigerante y del limpiaparabrisas. También conviene inspeccionar los faros, intermitentes y luces de freno, además de disponer en el vehículo del equipo de seguridad estándar para cualquier viaje en coche, que incluye un triángulo de advertencia u otro sistema de señalización homologado como las balizas luminosas, botiquín de primeros auxilios y chalecos reflectantes.

De igual forma, antes de salir de viaje, se debe comprobar la fecha de caducidad del kit de primeros auxilios y el número de chalecos reflectantes.

Pon especial atención a los neumáticos...

En cuanto a los neumáticos, "no debemos olvidar que es el único elemento de contacto entre el vehículo y la carretera, por tanto, su mantenimiento en buenas condiciones es fundamental”, recuerdan desde Bridgestone y hacen las siguientes recomendaciones:

Comprobar que lleven el nivel de presión correcto. Aquellos que están bajos de presión ponen en peligro la seguridad activa del vehículo, disminuyendo la capacidad para frenar y maniobrar con seguridad, dando lugar a pérdidas de control del vehículo. Además, aumentan el consumo de combustible y se desgastan más rápidamente. La presión de los neumáticos se debe comprobar siempre en frío. La información sobre los valores recomendados se puede encontrar en el manual del usuario, en el interior de las puertas o bajo el tapón del combustible.

Verificar la profundidad del dibujo de la banda de rodadura (siendo la mínima legal 1,6 mm). La forma más fácil de determinarla es mediante el uso de un medidor especial o del indicador de desgaste incorporado a los neumáticos. Si los testigos de desgaste (pequeñas marcas perpendiculares al sentido de la marcha) están al nivel del dibujo, es el momento de cambiarlos. Como truco, basta con insertar una moneda de un euro en la banda y si se puede ver el borde amarillo, es hora de un cambio.

Comprobar si hay rasguños, cortes y/u otros daños en los neumáticos. Además, las altas cargas durante los viajes y un nivel bajo de presión podrían provocar un reventón y, en consecuencia, la posible pérdida de control de la dirección, cuyo desenlace, en el mejor de los casos, será tener que parar a cambiar el neumático con la correspondiente pérdida de tiempo, y el riesgo a nivel de seguridad según donde se haya producido el reventón. Especial atención debe prestarse a los neumáticos de caravanas, autocaravanas y remolques, sobre todo si no se han utilizado durante un tiempo.

Usar los neumáticos apropiados para cada estación del año, en este caso los de verano (se recomienda hacer el cambio de neumáticos de invierno a verano y viceversa cuando se hacen los cambios horarios). Otra buena opción son los neumáticos todo tiempo, ideales para los conductores que viven en zonas templadas, donde los inviernos pueden ser suaves, pero tienen condiciones meteorológicas muy impredecibles y buscan la comodidad de tener un único juego de neumáticos para todo el año.

Cómo ahorrar en la carretera

Una vez en la carretera, es importante tener en cuenta algunos consejos para que la economía familiar no se vea resentida a final de Semana Santa, al precio que está alcanzando el combustible.

El primero de ellos, está muy relacionado con lo expuesto sobre el mantenimiento del vehículo y de los neumáticos. El adecuado mantenimiento de los elementos móviles (suspensiones, rozamiento de pastillas o zapatas de freno,...) y una correcta presión de los neumáticos hace que disminuya la resistencia a la rodadura y, por tanto, el consumo de combustible.

Otras recomendaciones son: apagar el motor en las paradas largas si el vehículo no dispone de sistema start-stop; usar el freno-motor siempre que sea posible (de este modo, se reduce el consumo del vehículo hasta un 2%, ya que al soltar el acelerador, el combustible prácticamente se detiene); mantener las revoluciones controladas, sin acelerones; además de respetar los límites de velocidad (sobrepasar la velocidad recomendada puede aumentar el consumo en un 20%).

Asimismo, no debemos sobrecargar el vehículo (hace que requiera más potencia para desplazarse); cambiar el filtro del aire y no circular con elementos que perjudiquen la aerodinámica del vehículo, como bacas, o circular con las ventanillas o el techo abierto, hace que incremente la resistencia al aire del vehículo, provocando un incremento de consumo de combustible.

Ahorro en un vehículo eléctrico

Cada vez son más los conductores que se pasan al vehículo eléctrico pero también, con la electricidad en precios muy elevados, la factura pueda verse aumentada por la necesaria recarga del coche. Desde Bridgestone ofrecen también algunas sugerencias, como el adecuado mantenimiento de los elementos móviles (suspensiones, pastillas de freno,...) y una correcta presión de los neumáticos.

También el uso adecuado del frenado regenerativo siempre que sea posible (se reduce el consumo ya que a través de la frenada se genera potencia eléctrica adicional para el coche); y el respeto de los límites de velocidad (sobrepasar la velocidad recomendada puede reducir el rango de autonomía en más de un 30%).