Las averías más frecuentes en los coches modernos

revision líquidos del cocheSi comparas un coche de ahora con uno antiguo seguramente te habrás dado cuenta que, desde el punto de vista de las averías, éstas han cambiado. La tecnología ha llegado a nosotros para hacernos la vida más fácil, y aplicada a los vehículos, se podría resumir en que los avances tecnológicos han permitido hacer unos coches más seguros, más eficaces y con una mayor potencia. Por el contrario, los coches nuevos tienen averías que antes no se encontraban, básicamente porque los componentes que se averían no existían antes.

Por ejemplo, un viejo diésel atmosférico no tendrá fallos en el turbo, ni en el EGR, ni atasco en los inyectores, pero sin embargo será más lento y más contaminante que un modelo de última generación. Y puestos a elegir, preferimos un mejor rendimiento.

Averías más comunes

Un coche te puede salir mal, sea del fabricante que sea, pero es verdad que hay marcas que tienen menos probabilidad de presentar averías que otras. Entre los fallos que han de solucionar los fabricantes dentro del periodo de garantía del vehículo encontramos, por ejemplo, las del volante bimasa. Si notas ruidos al arrancar, ruidos apreciables al ralentí y al acelerar, fallos de motor al ralentí tras el arranque y tiempos de arranque más largos pueden ser los síntomas de que el volante bimasa falla.

Otro de los fallos es el que se puede dar en los colectores de admisión, que se encargan de ayudar a que el aire entre rápidamente con la velocidad adecuada a los cilindros de los motores para mejorar así el rendimiento del motor.

La válvula EGR también puede presentar fallos debido a un exceso de acumulación de carbonilla, un mal que se presenta sobre todo en los diésel. La válvula EGR es la que se encarga de recircular el aire caliente al motor para que se caliente antes y reducir las emisiones NOx.

Los inyectores también son uno de los componentes que más se averían. Si de repente notas un descenso considerable en la potencia del motor, puede que el problema venga de aquí.

Los turbocompresores fallan, normalmente, por una lubricación deficiente o por acumulación de carbonilla, en el caso de los diésel.

Por última, hay una serie de elementos que también pueden presentar fallos en los primeros años de vida del vehículo como son averías en los limpiaparabrisas, airbags, mandos o elevalunas eléctricos.

Estos son algunas de las averías que con más frecuencia se manifiestan en nuestros coches. Pero recuerda que realizando una revisión periódico en cualquiera de los talleres de confianza asociados a ASETRA, puede evitar estas y otras averías.