¿Qué enfermedades afectan más a la hora de conducir?

El Anexo IV del Código de Tráfico y Seguridad Vial establece detalladamente qué enfermedades inhabilitan para conducir, principalmente, las que afectan al sistema motor, sensorial o de coordinación. De este modo, sufrir esquizofrenia, alzheimer o párkinson, problemas graves de visión o audición, o cardíacos, entre otros, son motivo suficiente para no poder obtener el carné de conducir o su renovación.

Con el fin de la Semana Santa y la vuelta al trabajo, es momento de extremar la precaución, sobre todo, si padeces alergias, alguna enfermedad, estás tomando ciertos medicamentos... Y es que el automóvil es el lugar donde muchos conductores pasan más tiempo en su vida, junto con el lugar de trabajo o su casa, además de ser el origen de lesiones de espalda, problemas digestivos, trastornos de sueño, o alteraciones oculares. 

A parte de todas aquellas enfermedades o discapacidades que todos podemos imaginar y que impiden o limitan nuestra capacidad para la conducción, también nos encontramos con otro tipo de dolencias que si bien no parecen, a priori, tan graves sí pueden afectarnos, y mucho, a la hora de conducir un vehículo.

En un post anterior, ya te contábamos que el 25% de los conductores españoles reconoce que no se ha revisado la vista en los últimos dos años. Tanto la vista como el oído son dos de los sentidos más importantes para la conducción por ello cualquier alteración en sus funciones debe hacernos pensar si podemos ponernos o no al volante.

¿Qué enfermedades que afectan a la capacidad de conducción?

Una de esas enfermedades 'ocultas' y que pueden afectarnos gravemente al conducir es precisamente la amaxofobia, es decir, la fobia a conducir un vehículo o a viajar en él. Más de un cuarto de la población española con carné de conducir padece esta enfermedad, un 28% en total, según un estudio de la Fundación CEA. Este tipo de trastornos afectan sobre todo a aquellas personas que han sufrido un accidente o un episodio trágico mientras conducían, o a las que padecen brotes de ansiedad y estrés, que se agravan al subirse a un coche.

Otra de las enfermedades que también dificultan la conducción son las alergias. Se calcula que en España hay más de 14 millones las personas que padecen algún tipo de alergia. Conducir bajo los efectos de este tipo de alteraciones durante la primavera puede ser un problema para muchos conductores que tienen que enfrentarse a estornudos, ojos llorosos o moqueo y, como consecuencia, a la pérdida de concentración en la carretera.

Una serie de estornudos continuados puede provocar la pérdida la atención al volante hasta 30 segundos. Teniendo en cuenta que circulando a 100 km/h recorremos hasta 28 m cada segundo, podemos llegar a conducir sin la atención suficiente durante más de 800 metros. Por eso, también es importante pensar si debemos conducir cuando padecemos una gripe, por ejemplo.

Por otra parte, quienes padecen anemia (falta de hierro y vitaminas), en su tipo más severo, pueden sentir fatiga, mareos, sudoración o taquicardias, síntomas que al volante pueden ser altamente peligrosos. Por ello, es recomendable no coger el coche, a menos que el médico lo permita.

También si sufres cefaleas o migrañas (dolencias que afectan al 15% de la población y especialmente a mujeres), tienes que ser consciente de las limitaciones que puedes sufrir al volante. Entre los síntomas más comunes destacan dificultad para la concentración, alteraciones de la visión, lentitud de reflejos y en ocasiones falta de movilidad en brazos y piernas.

Depresión, diabetes...

El Código de Tráfico y Seguridad Vial ya prevé en uno de sus apartados del mencionado Anexo IV qué dolencias relacionadas con trastornos mentales y de conducta inhabilitan para la conducción de vehículos. No obstante, la depresión, en sus estados menos graves también puede afectarnos si nos ponemos al volante. Desgana, apatía, tristeza o sensación de malestar son algunas de los signos que manifiestan quienes padecen depresión, enfermedad que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, según la OMS. Quienes padecen este tipo de enfermedad sufren trastornos de sueño, así como la pérdida de interés por las cosas, lo que afecta directamente a la capacidad de conducción de las personas.

Además, los medicamentos que se utilizan para el tratamiento tienen contraindicaciones que pueden resultar perjudiciales, por lo que desde la DGT suelen recomendar a quienes la padecen que durante los primeros momentos del tratamiento eviten ponerse al volante, así como el consumo de alcohol o drogas que puede agravar algunos de los síntomas.

De igual forma, la diabetes también es otra enfermedad que afecta a la conducción. El factor que se asocia a mayor riesgo de accidentalidad de tráfico en diabéticos es tener antecedentes recientes de hipoglucemia severa. En general, se cree que los diabéticos de tipo I suelen tener mayor riesgo de accidente que los de tipo II. La licencia de conducción de los conductores no profesionales (AM, A1, A2, A, B, B+E) con diabetes tipo I y II, independientemente de si se tratan con insulina o con fármacos hipoglucemiantes, tiene un período máximo de vigencia de 5 años, tras los cuales se deberá volver a renovarlo.

Tampoco debemos dejar de mencionar los trastornos del sueño. En tus Talleres de Confianza siempre hablamos de que, para conducir, es fundamental dormir lo suficiente para hacerlo descansado, especialmente para afrontar viajes largos. Otra cosa es hablar de trastornos como la Apnea Obstructiva del Sueño. Se trata de la interrupción de la respiración, cinco o más veces durante el sueño, tras conciliarlo y precedida de un ronquido fuerte e intenso que dura unos 10 segundos.

Quienes lo padecen sufren problemas como dolores de cabeza matinales, somnolencia, déficit de atención, u otros más graves como presión arterial alta, insuficiencia cardiaca o accidentes cardiovasculares. Por ello, necesitan presentar un informe médico favorable para la obtención o renovación del carné de conducir que tiene una validez máxima de dos años en el caso de conductores no profesionales.

Por todo ellos, desde tus Talleres de Confianza apostamos porque cuides tu salud para conducir siempre en las mejores condiciones físicas y mentales. Y si tu salud no te lo permite, no conduzcas. Del mismo modo, cuida tu coche: realiza un buen mantenimiento de tu vehículo, especialmente de los elementos en influyen en tu seguridad. Asimismo, practica una conducción prudente, responsable y respetuosa con las normas y con el resto de usuarios de la vía.

Confía en los profesionales de los talleres de Asetra para realizar las operaciones de mantenimiento o reparación, también de chapa y pintura, que requiera tu coche a lo largo de su vida útil. Tus Talleres de Confianza trabajamos desde siempre para ofrecerte el servicio honesto y de calidad que demandas.