Cómo afecta el verano a los frenos de tu coche y cómo cuidarlos en otoño... y todo el año

El sistema de frenos es fundamental para la seguridad de tu coche aunque muchos automovilistas aún no sean conscientes de ello...

Y es que, en 2018, los turismos presentaron en las ITV españolas casi medio millón (que se dice pronto) de defectos graves (aquellos que automáticamente te hacen suspenderla)

Si es importante cuidar el sistema de frenado durante todo el año, quizás en otoño es cuando más atención deberías poner en él. No en vano, las altas temperaturas y el sobreesfuerzo al que sometemos a los vehículos en los meses de más calor pueden afectar a sus componentes.

De esta forma, desde la iniciativa ‘Elige calidad, elige confianza’ (ECEC), formada por fabricantes de componentes de automoción de primer nivel, advierten la importancia de revisar los frenos en esta época. "Si la temperatura es elevada, por encima de los 30ºC, la capacidad de refrigeración de los discos y pastillas de freno se reduce proporcionalmente”. Afectación esta que también se produce en el líquido de frenos, aunque este puede trabajar con algunos grados de más, según advierten desde el fabricante ZF. 

En este sentido, desde HELLA PAGID subrayan que la evacuación del calor en verano es más difícil y los discos pueden llegar a deformarse, del mismo modo que el líquido de frenos podría llegar a hervir, con lo que los frenos no funcionarían.

Así, con las altas temperaturas, los frenos pueden sufrir sobrecalentamiento debido al rozamiento contra el disco. “El resultado, una frenada menos efectiva”, apuntan desde ATE, desde donde resaltan “la vital importancia del buen estado del sistema de frenos para la seguridad del vehículo y de sus ocupantes”.

Para evitar estos efectos, ATE, BREMBO, HELLA PAGID y ZF están realizando importantes inversiones en I+D+i encaminadas a disipar el calor, mediante ventilación interna, perforación del disco, ralladura del disco y el empleo de materiales con alto contenido en carbono.

Pon atención a las 'señales'

Si tras el verano, observamos síntomas como ruidos o vibraciones al frenar, que el pedal de freno se hunde, está muy duro o pierde capacidad de frenado —recorres más distancia que antes para detener el coche—, deberíamos someter el vehículo a revisión lo antes posible.

No obstante, hoy en día, la mayoría de vehículos cuenta con un testigo de desgaste de los frenos que se enciende en el cuadro de instrumentos de nuestro coche. Si se enciende, no lo dejes pasar: ha llegado el momento de cambiar las pastillas.

Consejos para cuidar los frenos de tu coche

1.- Practica una conducción eficiente. ¿Cómo? Evita acelerones que te obliguen después a frenar bruscamente; respeta la distancia de seguridad, anticipándote a las situaciones. Si te acercas a un semáforo no tiene ningún sentido ir pisando el acelerador para clavar los frenos en el último momento, además de inseguro produce un desgaste mayor en neumáticos y frenos. Y siempre que puedas aprovecha el freno motor para aminorar la velocidad.

2.- Tus frenos 'te hablan'. Chirridos y ruidos constantes cuando presionamos el pedal de freno, como decíamos antes, te advierten de un excesivo desgaste de las pastillas, lo que se puede traducir en daños en los discos de freno. Acude a un taller de confianza, antes de que sea demasiado tarde. Por otro lado, si cuando frenas percibes que el pedal vibra, es probable que los discos se hayan combado. En ocasiones, también es posible que notes vibraciones en el volante al frenar cuando los frenos se están deteriorando. Recuerda que estas señales te alertan de que está en juego tu seguridad.

3.- Reemplaza periódicamente sus componentes. Por norma general, es recomendable sustituir las pastillas de freno cada 25.000 km, pero si vives en una zona de montaña, con muchas pendientes, o usas en exceso tu vehículo, procura prestar una atención especial a éstas. Ante la duda, revisa que su espesor no descienda de los 2 milímetros, y recuerda cambiar los discos de freno cada 4 cambios de pastillas, ya que el roce con las mismas también llena los discos de muescas y los estropea.

4.- No te olvides del líquido de frenos. Es muy importante mantener un nivel adecuado de líquido de frenos y que éste sea de calidad, por lo que además de tener cuidado con la cantidad, debemos cambiarlo cada dos años o cada 40.000-50.000 km, según el uso que demos al vehículo.

5.- Usa recambios de calidad. Con los elementos de seguridad del automóvil no vale la pena jugársela. Por eso, es fundamental que pidas a tu taller componentes que garanticen tu seguridad. El código ECE R-90 en pastillas y discos garantiza que cumplen los requisitos de calidad exigidos.

Por último, evita las frenadas prolongadas, que provocan un sobrecalentamiento del sistema, que puede dar lugar al temido “fading” es decir, al agotamiento de los frenos por calor. Y ante cualquier duda, acude a tu Taller de Confianza: estamos para ayudarte.