¿Sabes qué comprueban en la ITV cuando tu coche pasa la inspección?

Llevar tu vehículo en buen estado no sólo mejora tu seguridad, también permite que superes la Inspección Técnica de Vehículos cuando te toque pasarla. La ITV, obligatoria para todos los vehículos a motor, permite controlar el estado de mantenimiento de los vehículos periódicamente.

La Dirección General de Tráfico (DGT) es consciente de ello y por eso realiza periódicamente campañas especiales de vigilancia (la última el pasado enero) de las condiciones de los vehículos, su adecuado mantenimiento y la puesta a punto de todos los elementos de seguridad. Asimismo, se comprueba si el vehículo tiene la ITV en regla.

A modo de recordatorio, los turismos deben pasarla cada dos años a partir del cuarto año desde su matriculación. Y al llegar a los 10 años, la inspección deberá pasarse todos los años. Para poder superar la ITV debes aportar la documentación del vehículo: Tarjeta de Inspección Técnica del Vehículo y el Permiso de Circulación.

También deberás tener el seguro obligatorio en vigor. Es recomendable que lleves el resguardo aunque, si no lo haces, la estación de ITV se encargará de consultar su vigencia con la base de datos de la DGT.

¿Qué comprueban en la ITV?

Los elementos que son inspeccionados en las estaciones de ITV son las siguientes:

  • Documentación: se verifica que la documentación aportada coincide con el vehículo que va a pasar la inspección. Así, se comprueba marca, modelo, número de bastidor y matrícula. Si no coinciden con la documentación, son ilegibles o están manipulados, se considerará defecto grave en la mayoría de los casos.
  • Acondicionamiento exterior, carrocería y chasis: en la inspección se comprueban aspectos como eventuales defectos de estado (partes oxidadas, perforadas o con desperfectos), así como la existencia de aristas vivas o cortantes, anclajes deteriorados o inexistentes, adecuadas fijaciones de paragolpes, entradas de humos al interior del vehículo, estado del cableado eléctrico o eventuales pérdidas de fluidos en equipos auxiliares. En esta prueba también se comprueba el estado de los limpiaparabrisas, que deberán funcionar correctamente, presentar un correcto barrido y tener las escobillas en buen estado.
  • Acondicionamiento interior: mediante inspección visual se comprueban aspectos como el número de plazas, la fijación de los asientos a la estructura, la abatibilidad de los asientos en vehículos de dos puertas con plazas traseras, el correcto funcionamiento de los cinturones de seguridad y sus anclajes, dispositivos homologados de retención para niños, el correcto funcionamiento de los dispositivos antihielo y antivaho, así como alarmas y antirrobo, la correcta visibilidad del conductor (ojo a láminas adhesivas, cortinas u otros objetos fijos que puedan perturbar el campo de visión), indicadores de velocidad, etc.
  • Alumbrado y señalización: se comprueba el correcto funcionamiento de las luces de cruce y carretera, la de posición, la luz de marcha atrás, los indicadores de dirección, la señal de emergencia, las luces de frenado, la iluminación de la placa de matrícula trasera, la antiniebla, así como el alumbrado interior y el avisador acústico.
  • Emisiones contaminantes: dentro de este apartado se incluyen tanto las emisiones acústicas (ruido), para evitar que el nivel de ruido producido no supere el permitido por la reglamentación, como las emisiones de gases. Este apartado, se ha reforzado con la nueva reglamentación, con el fin de disminuir los niveles de emisiones producidos por los vehículos.
  • Frenos: el frenado de servicio debe ser capaz de controlar el movimiento del vehículo de forma segura, rápida y eficaz, y eso es lo que se comprueba durante la inspección. También se comprueba el frenado secundario (de socorro), que permite detener el vehículo en una distancia razonable si falla el de servicio, y el freno de estacionamiento. En todos los casos se comprueba también el pedal o accionamiento equivalente, para verificar su estado, desgaste, retorno y revestimiento antideslizante.
  • Dirección: se comprueba que el vehículo pasa alineado por la placa, circulando a velocidad lenta, y se revisa el estado general de los órganos de dirección (volante, caja de dirección, servodirección, rótulas, etc.).
  • Ejes, ruedas, neumáticos y suspensión: los neumáticos deben estar homologados y sus dimensiones, características y configuración ser los previstos por el fabricante. Además, tienen que ser del mismo tipo los que estén en el mismo eje y estar en perfectas condiciones, sin desgaste irregular en las bandas de rodadura, sin ampollas o deformaciones anormales, sin grietas, etc. Respecto a la suspensión, se comprueba que sea operativa, y que sus componentes no presenten fisuras ni síntomas de corrosión o desgaste, que existan dispositivos de amortiguación, etc.
  • Motor y transmisión: se comprueba el estado del motor, con especial atención a pérdidas de aceite, así como las buenas condiciones de sus anclajes. Se revisa la instalación eléctrica y la batería. Y se presta especial atención a que el depósito y las conducciones del combustible (fugas, efectos de corrosión o grietas), así como al sistema de escape (ojo a las modificaciones que se lleven a cabo y que no estén homologadas o no se ajusten a la reglamentación) estén en perfectas condiciones.

¿Cómo se califican los defectos que puedan encontrar?

Durante la inspección, los técnicos de la estación de ITV pueden detectar tres tipos defectos:

Leves. Son aquellos que no tienen un efecto significativo en la seguridad del vehículo y con los que éste puede seguir circulando temporalmente. Aunque estos defectos deberán repararse a la mayor brevedad posible, no se exige a los conductores volver a inspeccionar el vehículo. Es decir, sin fallos o sólo fallos leves, la ITV será favorable.

Graves. Son aquellos que disminuyen las condiciones de seguridad del vehículo y ponen en riesgo a otros usuarios de las vías públicas o al medio ambiente. Detectados estos fallos, la ITV se considera desfavorablesólo se permite la circulación del vehículo para llegar hasta el taller que proceda a su reparación. Una vez realizada la reparación, deberás volver a pasar la inspección en el plazo máximo de dos meses si la has pasado en Madrid, ya que no hay un plazo general para todas las Comunidades Autónomas y cada una marca el suyo, si bien en la mayoría es de esos 2 meses (podrás pasarla en otra).

Muy graves. Son aquellos que constituyen un riesgo directo e inmediato para la seguridad vial. Aquí, la ITV será negativa lo que obliga al conductor a trasladar el vehículo al taller por medios ajenos, es decir, una grúa. Al igual que en el caso anterior, deberás volver a pasar la inspección dentro del plazo que te indique en la estación ITV (igualmente podrás ir a otra distinta).

Si circulas con la ITV desfavorable te pueden multar con 200€, misma multa que por circular con la ITV caducada. Esta sanción cuenta con un descuento del 50% por pronto pago y no tiene retirada de puntos. Mientras, si circulas con la ITV negativa (fallos muy graves), la multa es de 500 € y no tiene descuento.

Desde tus Talleres de Confianza te recordamos que realizar un buen mantenimiento de tu vehículo permite no tener problemas en la ITV, más si antes de acudir a ella revisas tu coche en tu Taller de Confianza, como lo son los talleres asociados de Asetra, que trabajamos desde siempre para ofrecerte el servicio honesto y de calidad que demandas.