Tres efectos negativos que tiene en los neumáticos el parón por la cuarentena

La necesaria paralización del país por causa de la situación tan excepcional que estamos viviendo, ha dejado a millones de vehículos inmovilizados durante semanas.

Como ya te contamos en un post anterior, la cuarentena tiene un efecto negativo en los vehículos. Por eso, es importante no descuidarlos y efectuar un mínimo mantenimiento para que, con la desescalada y la relajación de las medidas de confinamiento, no tengas problemas cuando vuelvas a coger el coche.

En este sentido, entre los elementos que más sufren el parón se encuentran los neumáticos, pues “sufren” especialmente esa inmovilidad, por lo que es fundamental  revisarlos por su importancia en tu seguridad en carretera.

Tres consecuencias negativas en los neumáticos

En este sentido, la Comisión de Fabricantes de Neumáticos ha alertado de los riesgos que tiene esta situación para los neumáticos, con "los coches parados en una misma posición mucho tiempo, en ocasiones en la calle y bajo las inclemencias del tiempo". Así, recuerda que esta paralización tiene tres consecuencias negativas:

 
Efecto negativo #1: deformación por plano en la banda de rodadura

Este fenómeno, según los fabricantes de neumáticos, se produce "cuando un vehículo ha estado estático durante un periodo de tiempo prolongado. El neumático sufre una deformación en la banda de rodadura debida a la presión constante del peso del vehículo sobre un mismo punto de apoyo. En este caso en el momento de poner en marcha el vehículo se puede producir el “flatspot”. El flatspotting es un ligero temblor que se produce cuando un neumático ha estado parado mucho tiempo en la misma situación".

De manera natural, explican, cuando un neumático circula se calienta y va adquiriendo una flexibilidad imprescindible para adaptarse a las irregularidades de la calzada. En cambio, cuando ha estado parado mucho tiempo, siempre con el mismo peso en el mismo punto de apoyo, el neumático puede aplanarse, y, al circular, hasta que éste se caliente y vuelva a coger flexibilidad, puede vibrar.

Sin embargo, en algunas circunstancias esta deformación puede persistir. Esto dependerá del tiempo de estacionamiento, de la carga a la que haya sido sometido, de los cambios bruscos de temperatura y de la calidad del neumático. "Por supuesto, un neumático ancho y bajo tendrá menos riesgo de sufrir aplanamiento puesto que hay mayor superficie de contacto con el suelo y se puede repartir mejor el peso del vehículo", señalan.

 
Efecto negativo #2: neumáticos agrietados

El agrietamiento de los neumáticos tiene más relación con la edad de la goma que con la situación de paralización. No obstante, "el problema es que tener un neumático parado todavía agrava más el deterioro de la goma. ¿Quién no ha tenido nunca una bicicleta nueva en casa durante meses y cuando la ha ido a usar se ha encontrado los neumáticos prácticamente cuarteados? Lo mismo pasa en los vehículos. La goma tiene una vida útil y tenerla parada no frena el deterioro".

 
Efecto negativo #3: baja presión

Ya hemos hablado en muchas ocasiones de la presión de los neumáticos y sabemos que es importante comprobarla regularmente. Y más en estas circunstancias en las que, con toda seguridad, habrá disminuido. "Es importante no esperar a que salte la alarma (en el caso de tenerla en el coche) para pasar por la gasolinera y comprobarla. Se trata de 5 minutos que pueden ser vitales. Por supuesto, el riesgo aumenta si el coche ha estado aparcado sometido a grandes cambios de temperaturas o en zonas muy ventosas (por ejemplo, cerca de la costa)", concluyen.

Así que, recuerda, revisa los neumáticos de tu coche durante toda la cuarentena y, sobre todo, el primer día de uso tras el confinamiento. Y si quieres asegurarte de que todo funciona correctamente, pide cita en tu Taller de Confianza para efectuar una revisión completa del estado de tu vehículo.